Miércoles, 16 de Abril de 2014
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»» Mayra Figueiras Hernández    Martes, 02 de Abril de 2013 14:27    PDF Imprimir E-mail
Pensionados sufren para cobrar en bancos
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Las manecillas del reloj marcan las ocho de la mañana, y más de 500 ancianos esperan parados frente al banco. Son hombres y mujeres con gruesos lentes, cabello blanco, y bastón. Los viejos obreros sólo pueden asistir a cobrar cada mes su pensión del IMSS acompañados de un familiar. Como no saben usar la tarjeta de débito se pelean con el cajero automático.

Ya son las 9:30 y apenas lograron sacar su dinero 50 adultos mayores, porque estaban acostumbrados a los centros de pago, donde con su credencial les entregaban su pensión en un sobre.

"Es un calvario cada mes, los jubilados, viudas y pensionados del valle de Orizaba enfrentan el día primero de cada mes un viacrucis", acusa Moisés Ponce Bravo, presidente de una asociación de adultos mayores de la cervecería Moctezuma.

 

Para no cansarse, unos llevan unos banquitos plegables, los pobres consiguieron un huacal de madera, o una cubeta. Otros usan como asiento el concreto frío de algunos escalones cercanos.

Apoyados por muletas, andaderas o sillas de ruedas, los viejos y las viudas repudian la nueva forma de pago que para evitar protestas lo plasmaron en un decreto apoyado por los diputados y senadores.

 

Como siempre hay gente que se quiere meter a la fuerza en la fila, y los jubilados gritan: ¡que no se metan!, ¡que se formen!... El remolino de gente junto a los cajeros forman una cadena humana, se escuchan gritos, reclamos e incluso estallan peleas entre ellos.

Hay protestas cuando logran sacar su dinero, porque el banco cobra una comisión por el manejo de la cuenta. ¿Por qué el banco me va a quitar 10 y hasta 50 pesos cada vez que voy por mi dinero? Es mío, ¿y encima les tengo que pagar?

La mayoría de ellos confiesa que no sabe cómo usar un cajero automático. "No sé apretar bien los números".

Los ancianos se resignan. No pueden venir otro día, no pueden reclamarle a nadie, no pueden dejar su dinero para subsistir el resto del mes.

"No es posible que nos paguen de una forma tan indigna. Es el dinero de todo lo que trabajamos. ¿Por qué nos tratan así?", se escuchan los lamentos, mientras que ancianos en sillas de ruedas o ciegos aún esperan su pensión.

 

 

 

Miguel Ángel Cruz

Teodoro Rentería